¿Qué son los pensamientos intrusivos?

¿Qué son los pensamientos intrusivos? Una mirada profunda a su naturaleza, causas y cómo manejarlos
Picture of Alma Digital SEO
Alma Digital SEO
En este artículo hablamos de:

Table of Contents

*Con información de BBC.

1. ¿Qué son los pensamientos intrusivos?

Los pensamientos intrusivos son ideas, imágenes o impulsos no deseados que aparecen en nuestra mente de manera espontánea, a menudo sin una razón aparente. Según Mark Freeston, psicólogo clínico especializado en trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y ansiedad en la Universidad de Newcastle (Reino Unido), estos pensamientos pueden ser positivos, pero generalmente son los negativos los que más notamos.

Por ejemplo, un pensamiento intrusivo común es la preocupación repentina de haber dejado el horno encendido y que la casa podría incendiarse. Aunque este tipo de pensamientos pueden ser molestos, la mayoría de las personas los descartan rápidamente y siguen con su día.

Sin embargo, para algunas personas, especialmente aquellas con problemas de salud mental como el TOC, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o la ansiedad social, estos pensamientos pueden volverse recurrentes y difíciles de ignorar.

2. Pensamientos intrusivos vs. preocupaciones

Una de las claves para entender los pensamientos intrusivos es diferenciarlos de las preocupaciones cotidianas. Mientras que las preocupaciones suelen estar alineadas con nuestras creencias y valores (por ejemplo, preocuparse por pagar las facturas en tiempos de crisis económica), los pensamientos intrusivos son ‘egodistónicos’, es decir, van en contra de lo que realmente creemos o valoramos.

Por ejemplo, una persona con TOC puede tener pensamientos recurrentes sobre contaminarse con gérmenes, a pesar de saber racionalmente que no hay un peligro real. Estos pensamientos no solo son no deseados, sino que también pueden generar una angustia significativa.

3. ¿Son normales los pensamientos intrusivos?

Adam Radomsky, psicólogo de la Universidad de Concordia en Montreal (Canadá), afirma que los pensamientos intrusivos son una parte normal de la experiencia humana. De hecho, todos los tenemos en mayor o menor medida, aunque no siempre los notemos. Según Radomsky, es más probable que los detectemos durante períodos de estrés, pero en general, son simplemente el resultado de la actividad constante de nuestro cerebro.

Freeston coincide en que los pensamientos intrusivos son “parte de la condición humana” y que, en cierto modo, son beneficiosos. “Si no tuviéramos pensamientos aleatorios, nunca resolveríamos problemas“, explica. Incluso se ha explorado la relación entre los pensamientos intrusivos y la creatividad, sugiriendo que estos pueden ser una fuente de inspiración para el arte o la literatura.

4. ¿Cuándo se convierten en un problema?

La línea entre los pensamientos intrusivos normales y los problemáticos está en cómo respondemos a ellos. Para la mayoría de las personas, estos pensamientos son fugaces y no generan mayor preocupación. Sin embargo, cuando una persona comienza a obsesionarse con ellos o a realizar acciones compulsivas para neutralizarlos, pueden convertirse en un trastorno.

Por ejemplo, en el TOC, los pensamientos intrusivos recurrentes (obsesiones) pueden llevar a comportamientos repetitivos (compulsiones), como lavarse las manos constantemente o verificar una y otra vez si la puerta está cerrada. En el TEPT, los pensamientos intrusivos pueden manifestarse como recuerdos recurrentes o escenas retrospectivas de un evento traumático.

5. Causas de los pensamientos intrusivos

Aunque los pensamientos intrusivos son normales, su intensidad y frecuencia pueden aumentar debido a diversos factores:

  • Estrés y ansiedad: Los períodos de alto estrés pueden hacer que los pensamientos intrusivos sean más frecuentes y difíciles de ignorar.
  • Traumas: Las personas que han experimentado eventos traumáticos pueden tener pensamientos intrusivos relacionados con esos eventos.
  • Cambios hormonales: Durante el embarazo o el posparto, algunas mujeres experimentan un aumento en los pensamientos intrusivos, a menudo relacionados con el bienestar del bebé.
  • Condiciones médicas: En casos raros, los pensamientos intrusivos pueden estar relacionados con condiciones como el trastorno pediátrico neuropsiquiátrico autoinmune asociado a estreptococo (PANDAS), que se desencadena por una infección bacteriana.

6. ¿Qué hacer si los pensamientos intrusivos son problemáticos?

Si los pensamientos intrusivos están afectando tu calidad de vida, es importante buscar ayuda profesional. Los tratamientos más comunes incluyen:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): Este enfoque ayuda a identificar y cambiar los patrones de pensamiento negativos. En el caso del TOC, la terapia de exposición y prevención de respuesta (ERP) es especialmente efectiva, ya que expone al paciente a sus miedos mientras evita que realice compulsiones.
  • Medicación: En algunos casos, los antidepresivos o ansiolíticos pueden ser útiles para reducir la frecuencia e intensidad de los pensamientos intrusivos.
  • Mindfulness y relajación: Las técnicas de atención plena pueden ayudar a aceptar los pensamientos intrusivos sin juzgarlos, reduciendo su impacto emocional.

7. Pensamientos intrusivos y la pandemia de COVID-19

La pandemia ha sido un desencadenante significativo de pensamientos intrusivos para muchas personas. La preocupación por la contaminación, el miedo al contagio y la incertidumbre general han exacerbado los síntomas en personas con TOC y otros trastornos de ansiedad. Sin embargo, como señala Meredith Coles, directora de la Clínica de Ansiedad de Binghamton (Nueva York), un aumento temporal en los pensamientos intrusivos durante una crisis no necesariamente indica un trastorno. “Somos más resistentes de lo que a veces creemos“, afirma.

8. Consejos para manejar los pensamientos intrusivos

Si bien no es posible eliminar por completo los pensamientos intrusivos, hay estrategias que pueden ayudar a manejarlos:

  1. Acepta los pensamientos: Reconocer que los pensamientos intrusivos son normales y no definen quién eres es el primer paso para reducir su impacto.
  2. No los alimentes: Evita darles demasiada importancia o tratar de “neutralizarlos” con acciones compulsivas.
  3. Practica el autocuidado: Dormir bien, comer de manera saludable y hacer ejercicio pueden ayudar a reducir el estrés y la ansiedad.
  4. Busca apoyo: Hablar con amigos, familiares o un profesional de la salud mental puede proporcionar alivio y perspectiva.