Table of Contents
- El estudio que cambió la perspectiva
- Beneficios cognitivos y emocionales
- Los riesgos del exceso
- Diferencias por género y edad
- El contexto social: clave para un uso saludable
*Con información de El Tiempo.
Los videojuegos se han convertido en una de las formas de entretenimiento más populares en el mundo, trascendiendo generaciones y culturas. Según datos de la firma Newzoo, en 2023 había más de 3 mil millones de jugadores en el planeta, lo que representa cerca del 40% de la población global.
Sin embargo, su impacto en la salud mental ha sido objeto de intenso debate. Mientras algunos los señalan como causantes de adicción y aislamiento, investigaciones recientes revelan que, usados con moderación, pueden tener efectos positivos en el bienestar psicológico.
El estudio que cambió la perspectiva
Una investigación publicada en Nature Human Behaviour y liderada por Hiroyuki Egami analizó a 97.602 personas en Japón entre 2020 y 2022, durante la pandemia de COVID-19. El estudio, titulado Causal effect of video gaming on mental well-being in Japan 2020–2022, encontró que quienes jugaban entre una y tres horas diarias reportaron menor malestar psicológico y mayor satisfacción con la vida.
Este beneficio fue especialmente notable en adolescentes y jugadores casuales, sugiriendo que el uso moderado de videojuegos puede funcionar como una herramienta contra el estrés y la ansiedad.
Beneficios cognitivos y emocionales
Los videojuegos no son solo entretenimiento; también pueden ser aliados del desarrollo cognitivo. Según la psicóloga clínica Ana Rodríguez, juegos que requieren estrategia, como Civilization o StarCraft, mejoran habilidades como la resolución de problemas, la memoria y la coordinación mano-ojo. Por otro lado, títulos cooperativos como Minecraft o Among Us fomentan el trabajo en equipo y la comunicación, habilidades esenciales en un mundo cada vez más interconectado.
El estudio japonés también destacó diferencias según el tipo de consola. La Nintendo Switch, con su enfoque en juegos familiares y sociales, demostró ser especialmente beneficiosa para adolescentes, ya que promueve la interacción con amigos y familiares. En contraste, la PlayStation 5, con su catálogo más competitivo y narrativo, mostró mayores beneficios en adultos, aunque con un impacto social menos pronunciado.
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Comienza ahoraLos riesgos del exceso
A pesar de estos hallazgos, los expertos advierten que el abuso de los videojuegos puede tener consecuencias negativas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó en 2019 el “trastorno por videojuegos” en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), definiéndolo como un patrón de comportamiento caracterizado por la pérdida de control sobre el tiempo de juego, priorización del juego sobre otros intereses y continuación del comportamiento a pesar de consecuencias negativas.
José Soza, psicólogo y docente de la Continental University of Florida, explica que los efectos de los videojuegos dependen de factores como el tiempo de uso, el tipo de juego y el contexto social. Es decir, jugar más de tres horas diarias puede exacerbar problemas como el aislamiento, la ansiedad o la irritabilidad, especialmente en personas con predisposición a estos trastornos.
Diferencias por género y edad
El estudio de Egami también reveló diferencias significativas en cómo los videojuegos afectan a distintos grupos. Mientras que la Nintendo Switch mostró beneficios para ambos géneros, la PlayStation 5 tuvo un impacto más positivo en hombres, posiblemente debido a la preferencia por juegos de competencia. Las mujeres, por su parte, tendieron a elegir títulos más sociales o de estrategia, lo que podría explicar por qué obtuvieron mayores beneficios emocionales en entornos cooperativos.
En cuanto a la edad, los adolescentes fueron los más sensibles tanto a los efectos positivos como negativos. Esto se debe a que su desarrollo emocional y social está en pleno proceso, lo que los hace más vulnerables a la influencia de los videojuegos. Por otro lado, los adultos que jugaron de forma moderada reportaron mejoras en el manejo del estrés, especialmente durante el confinamiento por la pandemia.
El contexto social: clave para un uso saludable
Liliana Tuñoque, psicóloga de la Clínica Internacional, destaca que el entorno en el que se juega es fundamental. Explica que los videojuegos pueden ser una excelente herramienta para fortalecer relaciones cuando se comparten con amigos o familiares. Sin embargo, cuando se usan como escape del mundo real, pueden convertirse en un refugio poco saludable.
Durante la pandemia, muchos encontraron en los videojuegos una forma de mantenerse conectados. Plataformas como Animal Crossing: New Horizons se volvieron espacios virtuales donde las personas socializaban, celebraban cumpleaños e incluso realizaban eventos comunitarios. Este tipo de experiencias demostró que, bien utilizados, los videojuegos pueden mitigar la soledad y crear sensación de pertenencia.
Recomendaciones para un uso equilibrado
Para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos, los expertos sugieren:
- Establecer límites de tiempo: No superar las tres horas diarias y evitar jugar antes de dormir para no afectar el sueño.
- Elegir juegos adecuados: Preferir títulos que fomenten la creatividad, la cooperación o el aprendizaje.
- Jugar en compañía: Incluir a amigos o familiares para convertir la experiencia en un momento social.
- Monitorizar el estado emocional: Si el juego genera irritabilidad, ansiedad o afecta responsabilidades, es señal de que se debe reducir el tiempo.
- Balancear con otras actividades: Asegurarse de mantener intereses fuera del mundo digital, como deportes, lectura o arte.
Ni demonios ni ángeles
Los videojuegos no son inherentemente buenos ni malos para la salud mental. Como cualquier herramienta, su impacto depende de cómo se usen. La evidencia científica respalda que, en dosis moderadas y en el contexto adecuado, pueden ser una fuente de diversión, aprendizaje y conexión social. Sin embargo, el exceso o el uso como escape pueden derivar en problemas psicológicos.
En SELIA, creemos en la importancia de abordar este tema sin prejuicios, reconociendo tanto los beneficios como los riesgos. Los videojuegos llegaron para quedarse, y nuestra labor como sociedad es aprender a integrarlos de manera que enriquezcan nuestras vidas sin comprometer nuestro bienestar mental.
Como dijo una vez el diseñador de juegos Jane McGonigal: “Los videojuegos no son un sustituto de la vida real, pero pueden ser un complemento poderoso para hacerla mejor“.