Ansiedad generalizada vs. ataque de pánico: ¿Cuáles son las diferencias?

Ansiedad generalizada vs. ataque de pánico
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En este artículo hablamos de:

Tabla de contenidos

1. Naturaleza y duración de los síntomas

La primera y más evidente diferencia entre el trastorno de ansiedad generalizada y un ataque de pánico radica en la naturaleza y duración de los síntomas.

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): Se caracteriza por una preocupación persistente y excesiva sobre diversos aspectos de la vida cotidiana, como el trabajo, la salud, las relaciones interpersonales o las finanzas. Esta preocupación es constante y puede extenderse durante meses o incluso años, generando un estado de alerta permanente. Según la revista médica Healthline, las personas con TAG suelen sentir que no pueden controlar sus preocupaciones, lo que afecta significativamente su calidad de vida.
  • Ataque de pánico: En contraste, un ataque de pánico es un episodio súbito e intenso de miedo o malestar que alcanza su punto máximo en cuestión de minutos. Estos episodios suelen durar entre 5 y 20 minutos, aunque la sensación de angustia puede persistir por más tiempo. A diferencia del TAG, los ataques de pánico son breves pero extremadamente intensos, lo que los hace particularmente incapacitantes en el momento en que ocurren.

2. Síntomas físicos: Intensidad y naturaleza

Otra diferencia clave entre ambas condiciones es la forma en que se manifiestan físicamente.

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): Los síntomas físicos del TAG suelen ser menos intensos pero más prolongados. Incluyen tensión muscular, fatiga crónica, irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo, y problemas de concentración. Aunque estos síntomas no son tan abrumadores como los de un ataque de pánico, su persistencia puede desgastar emocional y físicamente a quien los padece.
  • Ataque de pánico: Los síntomas físicos de un ataque de pánico son mucho más severos y abruptos. Incluyen palpitaciones, dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudoración excesiva, temblores, mareos y una sensación de asfixia. Estos síntomas son tan intensos que muchas personas creen estar sufriendo un ataque cardíaco, lo que aumenta aún más su nivel de angustia.

3. Desencadenantes: ¿Qué los provoca?

Los desencadenantes de estas dos condiciones también difieren significativamente.

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): El TAG está asociado a preocupaciones constantes y difusas sobre múltiples aspectos de la vida. No hay un desencadenante específico, sino una sensación generalizada de inquietud que puede abarcar desde el rendimiento laboral hasta la salud de un ser querido. Estas preocupaciones están siempre presentes, incluso cuando no hay una razón aparente para sentirlas.
  • Ataque de pánico: A diferencia del TAG, los ataques de pánico a menudo ocurren sin un desencadenante claro, lo que los hace impredecibles. Esta falta de control puede generar ansiedad anticipatoria, es decir, el miedo constante a sufrir otro ataque. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, esta imprevisibilidad es uno de los aspectos más angustiantes de los ataques de pánico.

4. Impacto en la vida diaria

Ambas condiciones afectan la vida diaria, pero lo hacen de maneras distintas.

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): Las personas con TAG pueden continuar con sus rutinas, aunque con dificultad. La preocupación constante puede afectar su concentración, rendimiento laboral o académico, y relaciones interpersonales. Sin embargo, no suelen evitar situaciones específicas, sino que lidian con una sensación generalizada de malestar.
  • Ataque de pánico: Quienes experimentan ataques de pánico pueden desarrollar comportamientos de evitación para prevenir futuros episodios. En casos extremos, esto puede derivar en agorafobia, un trastorno en el que la persona evita salir de su hogar por miedo a sufrir un ataque en público. Este tipo de evitación puede limitar significativamente la autonomía y la calidad de vida.

5. Bases neurobiológicas

Desde una perspectiva neurológica, el TAG y los ataques de pánico también presentan diferencias.

La importancia de buscar ayuda profesional

Aunque el trastorno de ansiedad generalizada y los ataques de pánico comparten algunos elementos en común, como su base en la ansiedad, sus diferencias en cuanto a síntomas, desencadenantes e impacto en la vida diaria son significativas. Comprender estas diferencias es crucial para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Lo más importante, sin embargo, es recordar que ninguna de estas condiciones debe enfrentarse en solitario. Buscar la ayuda de un profesional de la salud mental, ya sea un psicólogo o un psiquiatra, es el primer paso hacia la recuperación. Hablar abiertamente sobre la salud mental no solo reduce el estigma, sino que también abre la puerta a una vida más plena y equilibrada.

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