Guía completa para explicar las emociones a los niños

Guía completa para explicar las emociones a los niños
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En la infancia, aprender a identificar y gestionar las emociones es fundamental para el desarrollo de una salud mental equilibrada. Sin embargo, para muchos padres y educadores, explicar algo tan abstracto como las emociones a los niños puede resultar un desafío. ¿Cómo enseñarles a reconocer la tristeza, la alegría, el miedo o la ira? ¿De qué manera podemos ayudarles a expresar lo que sienten sin reprimirlo o malinterpretarlo?

En SELIA, entendemos la importancia de la educación emocional desde temprana edad. Por eso, hemos preparado esta guía práctica basada en estrategias psicológicas y pedagógicas respaldadas por expertos, que te permitirá abordar el tema de manera clara, empática y efectiva.

¿Por qué es importante hablar de emociones con los niños?

Las emociones son respuestas naturales que todos experimentamos, pero los niños, al no tener aún las herramientas para entenderlas, pueden sentirse abrumados cuando aparecen. Un niño que no sabe por qué está enojado o triste puede expresar su malestar mediante berrinches, aislamiento o incluso somatizaciones (dolores de cabeza, estómago, etc.).

Según la psicología infantil, enseñar a los niños a reconocer y nombrar sus emociones tiene múltiples beneficios:

  • Mejora su autoconocimiento y autoestima.
  • Favorece la comunicación asertiva (aprenden a pedir ayuda o expresar lo que necesitan).
  • Reduce la frustración y la ansiedad, ya que entienden que lo que sienten es normal.
  • Fomenta la empatía, al reconocer emociones en los demás.

Ignorar o minimizar lo que un niño siente (“no es para tanto“, “no llores“) puede generar que reprima sus emociones, lo que a largo plazo afecta su salud mental.

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Cómo explicar las emociones a los niños: estrategias prácticas

1. Nombra las emociones con palabras sencillas

Los niños no nacen sabiendo qué es la “frustración” o la “nostalgia“. Por eso, nuestro primer paso es enseñarles vocabulario emocional. Podemos hacerlo mediante:

  • Cuentos y libros infantiles (como El monstruo de colores de Anna Llenas).
  • Juegos de mímica (“Vamos a actuar cómo nos sentimos cuando estamos felices o enojados“).
  • Preguntas abiertas: “¿Cómo te sentiste cuando tu amigo no quiso jugar contigo?

2. Valida sus emociones, no las juzgues

Decir “no estés triste” o “eso no da miedo” invalida lo que el niño siente. En cambio, podemos usar frases como:

  • “Entiendo que estés enojado, a mí también me pasaría.”
  • “El miedo es normal, ¿qué te haría sentir más seguro?”

La validación les enseña que sus emociones son legítimas y que pueden confiar en nosotros.

3. Usa herramientas visuales

Los niños piensan en imágenes, por lo que recursos como:

  • Tablas de emociones con caritas (que puedan señalar).
  • Dibujar lo que sienten.
  • Termómetros emocionales (para medir la intensidad de lo que experimentan).

Son excelentes para que identifiquen su estado emocional.

4. Enséñales técnicas de regulación emocional

No basta con reconocer las emociones; también deben aprender a manejarlas. Algunas técnicas útiles son:

  • Respiración profunda (“Vamos a inhalar como oliendo una flor y exhalar como apagando una vela“).
  • El rincón de la calma (un espacio con cojines, peluches o música relajante para cuando necesiten tranquilizarse).
  • El semáforo emocional:
    • Rojo: Alto, respira.
    • Amarillo: Piensa qué necesitas.
    • Verde: Actúa de manera calmada.

5. Sé un ejemplo a seguir

Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Si tú gritas cuando estás enojado, ellos harán lo mismo. En cambio, si verbalizas tus emociones (“Hoy estoy un poco estresado, voy a descansar un rato“), les muestras que gestionar las emociones de manera sana es posible.

Errores comunes al hablar de emociones con niños

  1. Minimizar lo que sienten: “Eso no es nada” puede hacer que dejen de compartir sus sentimientos.
  2. Castigar las expresiones emocionales: Un niño que hace berrinche necesita ayuda, no reprimenda.
  3. Forzarlos a hablar: Si no quieren expresarse, podemos darles tiempo y alternativas (dibujar, jugar).

Actividades para practicar en casa o en el aula

  • El tarro de las emociones: Cada día, el niño puede escribir o dibujar cómo se sintió y guardarlo en un frasco para conversarlo en familia.
  • Role-playing: Actuar situaciones cotidianas (“¿Qué harías si un compañero te quita un juguete?“).
  • Canciones y videos educativos (como “Así me siento yo” de Plaza Sésamo).

La educación emocional es un regalo para toda la vida

Enseñar a los niños sobre emociones no solo previene problemas de salud mental futuros, sino que les da herramientas para construir relaciones más sanas y una vida más plena. En SELIA, creemos que este aprendizaje debe ser accesible, divertido y, sobre todo, amoroso.